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  • Fuente: Centro de Investigaciones del Mar y la

La memoria del suelo


La conexión entre el suelo y la atmósfera es importante para entender las precipitaciones en el sudeste de América del Sur. Investigadores de Exactas- UBA y CONICET realizan experimentos de simulación para profundizar los conocimientos en el área y establecer las bases para mejorar los pronósticos estacionales.

El suelo constituye un sistema complejo de elementos físicos, químicos y biológicos que sirve de hogar a una infinidad de organismos. Estos seres vivos desarrollan sus existencias en el ecosistema al que se fueron adaptando a lo largo del tiempo y comparten múltiples escenarios que los involucran. Desde otro punto de vista, un excelente suelo es la condición básica de la agricultura, siendo la actividad agrícola uno de los motores más destacados de la economía de Argentina. Todas esas características no se limitan solamente a la vida silvestre o a las actividades socioeconómicas; el universo al que se vincula el suelo es enorme y se expande día a día. De hecho, las relaciones del suelo con la atmósfera intervienen en el clima y participan de manera activa en la evolución del ecosistema. Es más, la humedad del suelo influye en la cantidad de lluvia que cae en nuestra región. Por ello, los investigadores intentan entender los procesos físicos involucrados en esas interacciones. Romina Ruscica, doctora en Ciencias de la Atmósfera y los Océanos, fue una de las encargadas en investigar la cuenca del Plata, una región con una gran densidad de población y que concentra el desarrollo socioeconómico más importantes de cinco países del continente sudamericano, incluyendo Argentina: "Lo que uno sabe o intuye es que, ante un evento lluvioso, la condición del suelo se puede ver afectada. A nosotros nos interesa lo contrario: cómo la humedad del suelo afecta la atmósfera y en particular la precipitación de nuestra zona", destaca Ruscica, que utiliza modelos numéricos de simulación para determinar el efecto del suelo sobre el clima en Sudamérica. Ruscica también comenta que la influencia en la atmósfera por parte del suelo tiene mayor preponderancia en el verano, por los procesos de calentamiento en la superficie que son típicos en esa época. Además, cabe aclarar que los procesos de interacción que ocurren entre la superficie y la atmósfera resultan muy difíciles de medir en el mundo real: esto ocurre debido a la complejidad que alberga el sistema climático en general.

La situación del pronóstico

El conocimiento de las zonas con fuerte influencia del suelo sobre la atmósfera puede contribuir a mejorar la predictibilidad en varias escalas, es decir, el pronóstico para el día, la semana, la estación, o el año. La escala estacional es una de las más útiles para los pronósticos de precipitaciones y es la escala en donde las anomalías de la humedad del suelo pueden jugar un papel clave. A eso apunta Ruscica cuando detalla que "tener conocimiento de la memoria de la humedad del suelo, podría permitirnos inferir el comportamiento de la atmósfera. Esta información es muy útil y estamos en el camino de entender esos procesos en nuestra zona". Los investigadores denominan a esta región en particular como un "hot-spot" de interacción entre la superficie y la atmósfera. Dentro de este espacio, la evapotranspiración, aquella cantidad de agua del suelo que regresa a la atmósfera como consecuencia de la transpiración de las plantas y de la evaporación del suelo, se encuentra en especial regulada por la humedad del suelo, independientemente de las condiciones atmosféricas. Este comportamiento se da principalmente en verano y es cuando el impacto en la precipitación es mayor debido a que dominan los procesos convectivos. En el estudio se determinó que en un hot-spot la interacción del suelo hacia la atmosfera influye mayoritariamente en situaciones más secas de lo normal. Por otra parte, las regiones que no son hot-spots son regiones climáticas húmedas o secas. "Una zona muy húmeda como el Amazonas aísla el efecto dela superficie sobre la atmósfera, ya que la humedad del suelo no es un limitante para la evapotranspiración. Lo que más puede llegar a influir es la vegetación, pero no la humedad", destaca la investigadora. La vegetación juega un papel fundamental para entender otros roles que actúan cuando existen interacciones en un ecosistema. Finalmente, la humedad del suelo, desde el punto de vista climático, es determinante en la ocurrencia de eventos extremos, como inundaciones o sequías; pero también es factor central en otras áreas como la hidrología o la agricultura. Por lo tanto, el conocimiento de su variabilidad espacial como temporal es de interés científico pero también económico.

El Niño presente

Los factores principales que influyen en los niveles de humedad que pueden producir lluvia, son los procesos de gran escala, mientras que las condiciones del suelo se ubican en un segundo lugar. Según la investigadora, "cuando hay un año en que se produce un fenómeno de gran escala como El Niño el suelo ahí tiene un papel secundario". Cuando ocurre el fenómeno del Niño, muchos de los valores involucrados en el clima de la cuenca del Plata se alteran. "El suelo ejerce cierto dominio en la atmósfera, pero uno tiene que saber que es secundaria esa posición", remarca Ruscica. El fenómeno de El Niño puede producir cambios significativos en las precipitaciones, tormentas o inundaciones a lo largo del país, especialmente en las provincias de Entre Ríos, Santa Fe, Corrientes, Misiones, Chaco y Formosa. Las investigaciones muestran que la influencia del suelo en la predictibilidad atmosférica no es tan importante como la que producen eventos de gran escala como el Niño. Sin embargo, pueden ser importantes cuando el Niño o la Niña no ocurren. La posibilidad de avanzar entonces con estas investigaciones podría ayudar a seguir redescubriendo eventos climáticos que no han sido todavía totalmente abordados y que podrían significar importantes avances en el campo de la climatología.


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